Todos los días de regreso a su
casa, Clara se sentaba en el banco de la estación de trenes y dedicaba unos
cuantos pensamientos a todo aquello que transcurría durante su corta vida.
Dependiendo del color de su día enfocaba su pensar en distintas personas, claro
que la mayoría de los días ese lugar lo ocupaba Tomás, un elegante joven que
había conocido en una fiesta y con el cual iba compartiendo casi 4 años de
noviazgo. Clara era una chica simpática, muy bella por cierto y con un carácter
particular, esto quiere decir que podía ser la persona más enternecedora y
sensible hasta la más chillona y malhumorada. En cambio, Tomás era una persona
que conservaba siempre el mismo carácter: bonachón, chistoso y bien
predispuesto para todo aquello que se le proponga, en simples palabras “la vida
le sonreía a cada instante!”.
Ambos aprendieron a llevar juntos
una vida casi fantástica, esto quiere decir que supieron unir sus
personalidades de tal manera que, en un principio, parecía que eran el uno para
el otro. Ellos permanecían la mayor parte del tiempo alejados el uno del otro,
ello se debía a que cada uno llevaba a cabo sus estudios en una ciudad
diferente. Clara siempre decía que lo
extrañaba como extrañan los perros quienes “desde el primer momento hasta el
último lo hacen de una manera infinita y el vacío que sienten es el mismo a
cada instante”.
Cada atardecer en la estación de
trenes ella pensaba qué la había llevado hasta allí, quién era y quién quería
ser, y hasta muchas veces llegó a preguntarse si Tomás era realmente su
compañero de vida. Como toda pareja en varias situaciones no lograban
entenderse, ella era una persona muy sensible que necesitaba, no siempre, pero
la mayor parte del tiempo una demostración de amor más allá del rutinario: “te
amo”; por el contrario Tomás siempre fue de pensar que todo está dicho y que no
es necesario demostrar con hechos y palabras algo que la otra persona sabe que
siente. Para ser un poco más sincera, casi el 90% de los hombres carece de esa
sensibilidad y necesidad de pegote que padecemos la mayoría de las mujeres.
Últimamente Clara sentía que todo
lo que hacía para estar un poquito más cerca de Tomás la terminaba finalmente
alejando de él, ya que él no consideraba oportuno aquello que ella hacia. Ahora
me pregunto.. Si no existe tal pareja? Si Clara y Tomás son sólo una forma de
darle un nombre a algo que siento y no estoy dispuesta a asumir propio?
